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Effichronic ilumina un nuevo paradigma de salud en Europa

Los resultados de este proyecto aplicado en cinco países europeos confirman
la eficacia del nuevo modelo de bienestar para los pacientes crónicos y sus
comunidades


Casi 3.000 personas de colectivos en vulnerabilidad emplean ya la metodología
del Paciente Activo para mejorar su calidad de vida en entornos complejos

Las personas pueden tomar el control de su salud con información
y herramientas sencillas para prevenir enfermedades y difundir buenas prácticas en sus
comunidades. Así lo ha demostrado el programa Paciente Activo en cuatro colectivos seleccionados
estratégicamente por sus condiciones socioeconómicas y culturales para ser parte del proyecto
Effichronic.

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Esta iniciativa asturiana apoyada por Europa fomenta una menor dependencia de la atención sanitaria al poner a las personas y sus comunidades como protagonistas en el desarrollo de buenas prácticas para una vida saludable. Con la coordinación técnica de la Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología (FICYT), la Consejería de Salud y el Servicio de Salud de Asturias (SESPA) lideran un proyecto cuyo objetivo es comprobar el potencial de los programas de autocuidado en las poblaciones con menos protagonismo en las políticas sanitarias: comunidad gitana, población reclusa, mayores y cuidadores e inmigrantes.

Las herramientas y los conocimientos adquiridos por las mujeres gitanas con la metodología de Paciente Activo han logrado que se empoderen como garantes de la salud de su comunidad y familias, donde suelen ser las responsables del trabajo no remunerado y el cuidado en el ámbito doméstico. La gestión de las emociones y la formación en rutinas saludables han redundado en una mejor salud individual y han mejorado la comunicación dentro de su red.

La intervención en los distintos colectivos se lleva a cabo a través de talleres grupales que se celebran una vez a la semana con una duración de dos horas y media a lo largo de seis semanas. Los contenidos se centran en una alimentación equilibrada, actividad física, técnicas de relajación y gestión de las emociones, entre otros. De esta forma, los participantes establecen planes de acción individuales y el compromiso de asumir pequeños retos diarios en la mejora de su salud que se ven fortalecidos por las dinámicas de grupo.

El trabajo con personas reclusas en el las Unidades Terapéuticas y Educativas (UTE), el Centro de Inserción Social y el módulo de mujeres del Centro Penitenciario de Asturias, en Villabona, les ha permitido superarse personalmente y comprometerse en la consecución de metas para mejorar sus hábitos de alimentación y ejercicio, mejorar sus relaciones y su comunicación. El apoyo entre los compañeros de cada grupo ha sido uno de los hitos del programa que ha logrado llevar por primera vez el programa Paciente Activo hasta la cárcel.

Los primeros resultados estadísticos obtenidos seis meses después de la intervención con los cuatro colectivos ya marcan una tendencia positiva en la mejora de la comunicación con el personal sanitario – gracias a la cual experimentaron menos errores médicos- , y mejoras en el sedentarismo, el ejercicio físico, un menor consumo de alcohol y de síntomas depresivos, logrando con ello una mayor calidad de vida.

El programa en personas mayores ha servido a esta población para reforzar y poner en valor sus redes comunitarias, especialmente en zonas rurales, animándoles a profundizar en las relaciones vecinales haciéndoles protagonistas de su desarrollo. Para convivir mejor con las enfermedades crónicas, las personas mayores aprendieron técnicas de relajación y sobre el pensamiento positivo, además de información sobre la toma de fármacos y cómo evitar caídas.

La aceptación en los cinco países ha sido muy exitosa logrando una nota media superior a siete y hasta de un 8,3 sobre 10 de satisfación en las más de 900 personas que forman la muestra asturiana. Además, más del 70% de los participantes encuestados realiza al menos una o más actividades diarias para mejorar su salud y cerca del 80% perciben que los problemas de salud ya no controlan su vida.

Estos resultados sostienen la eficiencia de invertir en la formación a grupos vulnerables, por lo que podrán ser tomados en cuenta para la elaboración de nuevas políticas de salud europeas centradas en el cuidado de las personas. “Esperamos conseguir un cambio en el paradigma de la atención sanitaria. Debemos poner el foco no tanto en curar, sino en el cuidado de las personas”, explica Sergio Valles, Director General de Cuidados, Humanización y Atención Sociosanitaria de la Consejería de Salud de Asturias.

Las personas inmigrantes son un colectivo clave en el proyecto Effichronic debido a que el proceso de adaptación a la vida y la cultura de otro país puede tener un fuerte impacto en su salud. Gracias a la formación, los inmigrantes han alcanzado de forma progresiva un mayor bienestar que ha superado sus espectativas iniciales. El entorno de amistad durante el proceso de trabajo en grupo ha mejorado sus relaciones sociales y les facilita una red de contactos queles hace sentirse integrados.

Effichronic demuestra el potencial de las alianzas con actores y entidades para llegar a la población vulnerable, aquella con mayores dificultades para acceder al sistema sanitario. “La atención sanitaria debe romper con el hospitalocentrismo y salir de su zona de confort. Con estos estos resultados hemos comprobado que merece la pena aliarse con otros actores para
ofrecer recursos para la mejora de la salud de la población vulnerable”, expresa Marta Pisano, coordinadora del Programa Paciente Activo y Effichronic desde la Consejería de Salud.

La relación entre el coste y la eficiencia de las intervenciones con los colectivos es clave para la implementación de estas políticas y en este sentido, Effichronic evidencia un beneficio en la reducción de los costes sanitarios por “la reducción de las visitas a los profesionales sanitarios, la asistencia a los servicios de urgencias y la hospitalización”, detalla Valles. En cuanto a los costes sociales, el proyecto también mide la eficiencia al evitar pérdidas por el absentismo laboral y mantener la productividad del trabajo, entre otros indicadores.

Con el liderazgo de la Consejería de Salud de Asturias, FICYT y el SESPA, en este proyecto también participa la Universidad de Valencia, el Centre Hospitalier Universitaire de Montpellier (Francia), Qismet (Reino Unido), el Erasmus Medical Center (Holanda) y el Ente Ospedaliero Ospedali Galliera (Italia).

Paciente Activo aplica la metodología científica desarrollada por la Universidad de Stanford bajo el nombre “Tomando el control de su salud”. De esta forma, Effichronic evalúa la efectividad de los programas de automanejo de las enfermedades crónicas en los colectivos vulnerables y su impacto en los sistemas sanitarios europeos.

Imágenes del proyecto

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Contacto

María Cidón
Tierravoz Comunicación
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